El virus de la envidia

Hace poco leí un artículo titulado “El virus de la prosperidad” de Luis Miguel Gonzalez, al que puedes acceder en la entrada anterior de este blog. De momento me acordé cuando la mercadotecnia aspiracional de American Express, de una manera muy sutil le avisó a todos sus tarjetahabientes Platinum que todavía “no estaban hechos en la vida” y que había un sector mucho más afortunado y que desde hace unos años carga una tarjeta negra llamada Centurion. Te has puesto a pensar cuál será el siguiente color?, serán moradas?

También me acordé que en mis andanzas como consultor he visto otro virus, no menos importante y no menos destructivo: el virus de la envidia organizacional. Yo le llamo el (VEO). El VEO se expande en los individuos y en las empresas, precisamente cuando algunos prosperan y el equilibrio de “así estamos todos” se rompe. VEO que fulanito trabaja menos y gana más, VEO que solo algunos van a ascender a un mejor puesto y VEO que a mi no me va tan bien a pesar de que soy mejor.

En varias ocasiones he visto como equipos de trabajo, que habían trabajado espectacularmente durante meses, se vienen abajo cuando uno de ellos es ascendido o algunos piensan que puede ascender. También he visto como entran en crisis departamentos y organizaciones que habían mantenido un buen ambiente de trabajo hasta que alguien filtra la información de cuanto gana cada quien.

Es muy común que un nuevo integrante al equipo sea bien recibido siempre y cuando nadie se entere del paquete salarial que lo atrajo a la organización. Basta que ese detalle sea del conocimiento de todos para prender la mecha.

El caso que más me ha llamado la atención es una empresa que conocí hace algunos años donde todos ganaban un sueldo promedio y nadie tenía un puesto definido. En la empresa solo trabajaban mujeres y ellas me decían “todas somos un gran equipo”, “todas estamos muy agusto”, lo eran y si se veían agusto. La empresa se encontraba en un crecimiento exponencial, estoy hablando de una empresa multinivel. En pocos meses tendrían que duplicar su fuerza de trabajo, era momento de organizarse, era momento de definir funciones y puestos.
Todo iba muy bien, todos entendían el cambio, todos querían ser parte de el. Incluso sabían que tendrían que acoger a alguien nuevo que tomara las riendas, ellas no estaban preparadas para el crecimiento. Nos dimos a la tarea de buscar a la persona adecuada y finalmente la empresa lleno esa vacante con una nueva supervisora. Pasaron algunos días de adaptación con la nueva integrante. Todo seguía en marcha, y de acuerdo al calendario, hasta que alguien vió por casualidad su cheque y pensó: VEO que ya no todas ganamos igual, VEO que la nueva supervisora gana más que nosotras y por fin VEO que ya “no estamos tan agusto”. La nueva supervisora renunció al poco tiempo.

Pienso que la Administración de la Envidia es una de las habilidades gerenciales que más demandan las organizaciones y que los consultores necesitamos estudiarla más a fondo.

Nos vemos mañana!

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